viernes, 8 de agosto de 2008

Hemos perdido una gran abogada!

De un tiempo a esta parte, hemos sido testigos de una guerra mediática entre los hijos de Don Felipe , con la esposa, hija política, y uno de los más grandes estudios de abogados, el poderoso “Estudio Rodrigo, Elías & Medrano”.

Independientemente de cual de las partes tenga la razón, queda en la desazón de que, como resulta lógico, una de las partes se ha comportado como una sanguijuela, por decir lo menos. Yo que he estudiado derecho, en la que se precia de ser la mejor Facultad de Derecho, con el transcurrir de mi paso por la y en mi experiencia laboral, tengo que lamentarme que ello, es moneda corriente, una lástima.

Como era de esperarse, los dimes y diretes ante los medios de comunicación entre ambas partes, y de sus abogados, pero, lo que realmente llamó mi atención, o mejor dicho, me robó una sonrisa, fue la entrevista que realizó al prestigioso abogado Humberto Medrano, abogado del citado estudio, quien tiene un gran sentido del humor, por cierto.

En realidad, la entrevista era algo previsible, y es que el entrevistador, no es nada menos que el Dr.
, -aunque aún no entiendo porque todos los abogados se denominan de esa manera, si solo la gran minoría ostenta ese título-, quien además de ser un experto tributarista, tiene un dominio de escena envidiable, no en vano ha estudiado teatro, y no solo eso, entre sus innumerables virtudes tiene la de haber sido miembro fundador del teatro de la PUCP.

Como era de esperarse, usualmente salía bien librado de las embestidas de la entrevistadora, hasta que al momento de despedirse, se le ocurrió hacer lo de siempre, adular a la entrevistadora, solo que esta vez acabó mal parado:

-!Hemos perdido una gran abogada!- espetó

Sin embargo, ésta sarcásticamente le respondió –“Cuando estaba en la Universidad tu Estudio no aceptaba mujeres, ahora si”-, como quien le recuerda a uno lo salvaje que pudo haber sido y le felicita por dejar de extrañar a la jungla. Toda la rabia de ser en aquel momento de su vida, en el que valgan verdades, uno es tan minúsculo, le salió como una ráfaga ametralladora, ocasionando a que el entrevistado, se allane reconociendo su culpa, ante su falta de reacción. Otra lástima, no creen?????

Lady Godiva, la heroína...


A raíz del escándalo suscitado con el desnudo de la bella Leysi Suárez, mucho se le comparó, inapropiadamente, con la célebre , sin embargo, mientras retornaba de mis clases de inglés en el ICPNA me puse a pensar que tan fanfarrones somos los peruanos, o mejor dicho, cuan ignorantes podemos ser.

Mientras bajaba por el ascensor, un impresentable abuelito que no tengo la más remota idea de lo que hacía en un instituto de idiomas, leía la sección el Buho del Trome en voz alta mientras se deleitaba mirando a La Malcriada del Día, y se preguntaba quién era Lady Godiva?, minutos mas tarde mientras estaba en una combi por toda la Av. Primavera, el chofer le preguntó al cobrador sobre la identidad de dicha señorita, y éste le dijo que no recordaba en que grupo cantaba. Para colmo de males, un desubicado, le enmendó la plana a ambos, y les dijo la verdad, ese es "su nombre verdadero", no puede ser, contra argumentaron ambos al unísono, al final su desiquisición culminó que "es un hembrón", bueno en el fondo coincido con ellos.

Pero, quién es en realidad ?, en primer lugar, dicho nombre, tampoco es exacto, es la traducción a nuestro idioma de Godgifu (god:Dios & gift: regalo), bueno ella era esposa de Leofric, Conde de Mercia, quien se dice que esquilmaba el minúsculo patrimonio de sus vasallos con tributos abusivos, siendo el Heregeld -un tributo destinado a financiar una aventura militar en escandinavia-, la gota que rebalsó el vaso.

Compadecida del sufrimiento del pueblo, se dice que trató en mas de una oportunidad de interceder ante su marido para que éste los rebaje obteniendo como respuestas un rotundo y categórico: "No". Sin embargo, llegó un momento en que el Conde, hartado de la obstinación de su esposa, prometió acceder a lo requerido por su esposa, solo si ella se atreviera a recorrer el condado de Coventry a caballo durante la feria, pero completamente desnuda, pudiéndose cubrir a lo sumo con su larga cabellera.

Si bien ambos admiraban el arte greco-romano, en el cual, la desnudez era la típica demostración de la belleza humana, los tiempos habían cambiado, la sociedad anglosajona de aquella época era completamente distinta a aquélla. Como resulta obvio, nuestra pobre heroína se encontró frente a una gran disyuntiva, mientras que por un lado estaba la consecución de una causa que consideraba justa, la reducción de los impuestos, por otro lado, su honor de dama se vería mancillado al pasearse de aquélla manera por el condado. Estamos seguros que no fue una desición fácil, ni siquiera hoy día lo sería.

Luego de ponderar los pros y los contras, tomó la desición de aceptar el desafío. El pueblo, solidarizándose con la esposa del Conde, acordó encerrarse en sus casas con sus puertas y ventanas cerradas a fin de no incomodar a su heroína, quien ante la mirada atónita de su marido, quien nunca se imaginó que ella aceptaría el reto, tuvo que abolir el citado tributo.

Como era de esperarse, hubo alguien que inclumplió el acuerdo, el sastre , quien al poco tiempo quedó ciego. Lo anécdotico de esto último es que gracias a este personaje, en inglés, peeping significa fisgón o voyeur.