
A raíz del escándalo suscitado con el desnudo de la bella Leysi Suárez, mucho se le comparó, inapropiadamente, con la célebre Lady Godiva, sin embargo, mientras retornaba de mis clases de inglés en el ICPNA me puse a pensar que tan fanfarrones somos los peruanos, o mejor dicho, cuan ignorantes podemos ser.
Mientras bajaba por el ascensor, un impresentable abuelito que no tengo la más remota idea de lo que hacía en un instituto de idiomas, leía la sección el Buho del Trome en voz alta mientras se deleitaba mirando a La Malcriada del Día, y se preguntaba quién era Lady Godiva?, minutos mas tarde mientras estaba en una combi por toda la Av. Primavera, el chofer le preguntó al cobrador sobre la identidad de dicha señorita, y éste le dijo que no recordaba en que grupo cantaba. Para colmo de males, un desubicado, le enmendó la plana a ambos, y les dijo la verdad, ese es "su nombre verdadero", no puede ser, contra argumentaron ambos al unísono, al final su desiquisición culminó que "es un hembrón", bueno en el fondo coincido con ellos.
Pero, quién es en realidad Lady Godiva?, en primer lugar, dicho nombre, tampoco es exacto, es la traducción a nuestro idioma de Lady Godgifu (god:Dios & gift: regalo), bueno ella era esposa de Leofric, Conde de Mercia, quien se dice que esquilmaba el minúsculo patrimonio de sus vasallos con tributos abusivos, siendo el Heregeld -un tributo destinado a financiar una aventura militar en escandinavia-, la gota que rebalsó el vaso.
Compadecida del sufrimiento del pueblo, se dice que trató en mas de una oportunidad de interceder ante su marido para que éste los rebaje obteniendo como respuestas un rotundo y categórico: "No". Sin embargo, llegó un momento en que el Conde, hartado de la obstinación de su esposa, prometió acceder a lo requerido por su esposa, solo si ella se atreviera a recorrer el condado de Coventry a caballo durante la feria, pero completamente desnuda, pudiéndose cubrir a lo sumo con su larga cabellera.
Si bien ambos admiraban el arte greco-romano, en el cual, la desnudez era la típica demostración de la belleza humana, los tiempos habían cambiado, la sociedad anglosajona de aquella época era completamente distinta a aquélla. Como resulta obvio, nuestra pobre heroína se encontró frente a una gran disyuntiva, mientras que por un lado estaba la consecución de una causa que consideraba justa, la reducción de los impuestos, por otro lado, su honor de dama se vería mancillado al pasearse de aquélla manera por el condado. Estamos seguros que no fue una desición fácil, ni siquiera hoy día lo sería.
Luego de ponderar los pros y los contras, tomó la desición de aceptar el desafío. El pueblo, solidarizándose con la esposa del Conde, acordó encerrarse en sus casas con sus puertas y ventanas cerradas a fin de no incomodar a su heroína, quien ante la mirada atónita de su marido, quien nunca se imaginó que ella aceptaría el reto, tuvo que abolir el citado tributo.



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